Los tres costos
El primero es obvio y es el único que se cuenta: las semanas de trabajo. Fácil de estimar, fácil de aceptar y normalmente el menor de los tres.
El segundo es el costo de oportunidad. Mientras construías eso, no construiste otra cosa, no hablaste con clientes y no escribiste nada que trajera gente. Para quien trabaja solo, ese costo es mayor que el primero y no aparece en ningún lado.
El tercero es el que realmente hace la diferencia. Es el costo de ya haber construido: una vez que la cosa existe, dejás de preguntarte si alguien la quiere y empezás a preguntarte cómo hacer que la quieran. La pregunta cambia, y la nueva es muchísimo más cara de responder.
Lo que costó tu última idea
Usá lo último que construiste y no llegó a nada. Es incómodo y ese es el punto.
Marketing, cambio de posicionamiento, pivote chico. Contalo con honestidad.
- Horas hasta la primera versión
- 220 horas
- Costo de construir
- USD 9,900
- Costo de intentar salvarlo
- USD 7,920
- Total
- USD 17,820
Diez semanas de 22 horas a 45 la hora dan 220 horas y 9900 de construcción. Ocho semanas más intentando salvarlo suman 7920, con un total de 17820.
Supuestos detrás de estos números
- El valor de tu hora es tu costo de oportunidad, no lo que facturás. Si rechazarías un freelance por 45, usá 45.
- Las semanas de intentar salvarlo son las más subestimadas de la cuenta, porque no se sintieron como desarrollo.
- No entra el costo emocional de abandonar, que es real y no tiene unidad.
- Tampoco entra infraestructura ni herramientas, que al lado del tiempo suelen ser irrelevantes.
Compará el total con lo que cuesta una tarde escribiendo una página con precio. La diferencia es la razón entera por la que existe este sitio, y es lo bastante grande como para no necesitar retórica.
Las proporciones que importan
- costos, y el más caro es el que nadie cuenta
- 3
- lo que cuesta publicar una página con precio y tres niveles de intención
- 1 tarde
- la regla usada en las dieciséis ideas de este sitio
- 60 días
Construir, dejar de hacer, e insistir después
Contra semanas de producto
50 registros con 15 pagos, o 5 urgentes en 14 días
La segunda fila es la única de las tres que podés cambiar hoy sin pedirle permiso a nadie.
Las objeciones razonables
- Yo aprendo construyendo. El tiempo no se perdió.
- Buena parte no se perdió, sobre todo si la tecnología era nueva. Lo que sí se pierde es lo específico: las reglas de negocio de un dominio que abandonaste no vuelven en ningún proyecto, y ahí se va la mayoría de las horas.
- Validar le saca la gracia a construir.
- Se la saca, y para bastante gente eso es decisivo. Quien construye por placer no debería leer nada de esto como consejo; la cuenta cambia cuando el proyecto tiene que pagar alguna factura.
- Nadie sabe lo que quiere hasta verlo funcionando.
- Cierto para productos que crean una categoría y falso para casi todo el resto. Si tu producto reemplaza una planilla, la gente sabe perfectamente lo que quiere y puede responder con un precio delante.
- Una página no prueba nada, así que construir es más honesto.
- La página prueba poco y cuesta casi nada; el producto prueba más y cuesta todo. La pregunta no es cuál mide mejor sino cuál mide mejor por dólar gastado, y ahí la página gana por muchísimo.
Preguntas
¿Cuánto tiempo le doy a una página antes de abandonar?
¿Y si la página no trae nada de tráfico?
¿Vale construir con una señal débil?
¿Cómo cuento el tiempo en que estaba aprendiendo?
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En el campo de contexto: cuánto te costó lo último que construiste y nadie quiso.